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Actividades » Sociales

El médico, pretexto de la disconformidad

Reflexión sobre el Dr. Florencio Escardó en el diario La Prensa. Escrito por el Prof. Dr. Salomón Schächter.

El doctor Florencio Escardó fue un médico pediatra muy destacado (1904-1992). Fue mi profesor de Pediatría. Al cabo de muchos años fue mi paciente para terminar siendo un entrañable amigo. Tenía una visión muy irónica sobre los médicos. Solía decir: "Amo mi profesión pero sería bueno tener en cuenta que no todos los médicos somos colegas". "Los médicos somos una clase, no una banda".

Su definición sarcástica de especialista es genial: "Especialista es un médico que sabe cada vez más de cada vez menos, hasta que llega un momento en que sabe casi todo de casi nada. A partir de este momento es consultado por otros médicos que saben casi nada de casi todo". No se cansaba de repetirme que yo no estaba incluido en esta categoría.

Era leonino, nació un 13 de agosto, igual que yo. Con motivo de su octagésimo aniversario le propuse celebrar juntos, en casa, nuestro cumpleaños. Aceptó gustoso con la condición de que le permitiera invitar algunos parientes y amigos. Entre ellos estaba su hijo Florín, su hija Eva y su íntimo amigo Edmundo Guibourg, famoso crítico teatral de la época.

Cuando llegó el momento del brindis, Edmundo Guibourg, que a la sazón tenía noventa y largos años, levantando su copa, dijo: Florencio, brindo a tu salud. ¡Qué envidia te tengo! ¡Quien tuviera ochenta años!

Si bien festejábamos el cumpleaños de ambos, el personaje de la noche fue, obviamente, Florencio Escardó.

REFLEXIONES

Florencio Escardó escribía con el pseudónimo "Piolín de Macramé". Nació en Mendoza, Argentina, el 13 de agosto de 1904.

Fue un destacado pediatra y sanitarista. Egresó de la Facultad de Medicina de Buenos Aires en 1929, de la que fue decano en 1958 y luego vicerrector de la Universidad de Buenos Aires.

Fue un maestro por excelencia y un comunicador social por consecuencia.

Sus reflexiones sobre el médico fueron escritas hace más de 50 años.

Estas reflexiones siguen siendo válidas en las circunstancias actuales.

Siendo irónicas, resultan en ocasiones hirientes:

"El Médico es el profesional al que llamamos para que confirme el diagnóstico que previamente nos hemos hecho. Si coincide con nosotros, nos preguntamos por qué lo hemos llamado; si no coincide, dudamos de su valor.

Si nos receta, pensamos que es mejor que el organismo se defienda solo. Si no nos receta, pensamos cómo es que se nos va a pasar la enfermedad.

Cuando nos curamos, nos enorgullecemos de nuestra naturaleza.

Cuando nos empeoramos, maldecimos la torpeza del médico.

Si el médico es joven, decimos que no puede tener experiencia.

Si es viejo, que no debe estar actualizado.

Si sabemos que va al teatro, que no se da tiempo para estudiar. Si no sabe nada de teatro, que es un unilateral que desconoce la vida.

Si se viste bien, que quiere nuestro dinero para lujos. Si se viste mal, que no trabaja porque no sabe nada.

Si viene varias veces, pensamos que acrecienta las visitas porque quiere aumentar sus honorarios. Si viene discretamente, que abandona al enfermo.

Si nos explica lo que tenemos, que nos quiere sugestionar. Si no nos explica, que no nos considera suficientemente inteligentes para entenderlo .

Si nos atiende enseguida, creemos que no tiene pacientes. Si nos hace esperar, que no tiene método.

Si nos da el diagnostico de inmediato, que nuestro caso es fácil. Si tarda en dárnoslo, que carece de ojo clínico. En síntesis, el médico es el máximo pretexto de nuestra disconformidad".



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