Artículo donde el dr. Ariel Sanchez narra la historia de la especialidad y de la catedra de endocrinología en la Facultad de Ciencias Medicas, con sus principales especialistas
APUNTES SOBRE LA HISTORIA DE LA ENDOCRINOLOGÍA EN ROSARIO
ARIEL SÁNCHEZ
Para poner el tema en el apropiado marco histórico debe comenzarse diciendo que hacia 1939 el desarrollo de la Endocrinología en el país era muy escaso. En la parte experimental trabajaba activamente un grupo liderado por Bernardo Houssay, y en la parte clínica prácticamente no existían especialistas, salvo el Dr. Enrique Benjamín del Castillo, que también trabajaba en el Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Castillo era mendocino y se había graduado en la UBA. Fue cofundador y primer presidente de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Enfermedades de la Nutrición, nacida en 1941 como filial de la Asociación Médica Argentina, y cuyo nombre cambió en 1956 a Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM). En 1942 la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires nombró a del Castillo jefe de la Sala XVI del Hospital Rivadavia y la destinó a Endocrinología. Ése fue el primer servicio endocrinológico del país, donde comenzaron su carrera casi todos los especialistas que luego fundaron escuelas en Buenos Aires y en el interior. Así se originó la enseñanza metódica de la especialidad, juntamente con las clases y conferencias dictadas en el Instituto de Semiología fundado por Tiburcio Padilla en el Hospital de Clínicas.1
El primer médico rosarino en especializarse en esta rama de la Medicina Interna fue el Dr. José Solís.
Sus amigos y colegas lo llamaban “Gallego”, pues había nacido en España. Llegó a la Argentina con sus padres a los 14 años y acá completó los estudios primarios y secundarios. Mientras estudiaba trabajó como dependiente de tienda y preceptor. Se recibió de maestro y ejerció como tal; su sueldo de docente le permitió cursar la carrera de Medicina. Se recibió de médico en 1930. Aprendió Endocrinología en Rosario, al lado de los grandes clínicos locales: David Staffieri, Juan Martínez… Atendía pacientes ambulatorios en el Hospital Nacional del Centenario; cesanteado por razones políticas, habilitó un consultorio endocrino en el Hospital Provincial, donde fue el primero en usar el yodo radiactivo con fines diagnósticos y terapéuticos, para lo que contó con el apoyo del Ing. Mario Báncora, presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Llegó a ser jefe del Servicio de Endocrinología en el Hospital Provincial. Tenía un consultorio privado en su propia casa de planta alta en calle San Lorenzo 1634; la sala de espera era el vestíbulo de la casa familiar
Dr. José Solís

La Sala 13 del Hospital Centenario albergó el primer laboratorio endocrinológico a nivel público, a cargo del bioquímico Miguel Rojkin. Si bien el hospital contaba con un laboratorio central para determinaciones de rutina, cada sala había instalado un laboratorio para análisis de sus pacientes de consultorio externo y otros estudios especializados. Varios de los pioneros en determinaciones hormonales habían aprendido las técnicas con un químico, Adolfo Raíces, en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires. Rojkin comenzó con estudios bioquímicos hormonales en 1953; incorporó a la bioquímica Elda Arimany; se sumaron más adelante Diego Turner y Rodolfo Puche.
Realizaban colpocitogramas y algunas determinaciones de hormonas (17-cetoesteroides y gonadotrofinas) en orina.
En el año 1956, a propuesta del Colegio de Doctores en Bioquímica y Farmacia de la Provincia de Santa Fe, se reformularon los planes de estudio y por primera vez en el país la Carrera de Bioquímica se organizó en forma independiente. Como consecuencia de lo anterior, hacia 1958 se creó del Departamento de Bioquímica Clínica que subsumió los laboratorios de análisis de cada Sala. Una de las secciones de ese Departamento fue la de Endocrinología, cuyo jefe fue Diego Turner, con participación de Rodolfo Puche y Gerónimo García como laboratoristas. Las técnicas eran complejas y poco exactas; generalmente extractivas, requerían mucho material, y las determinaciones eran por cromatografía. Se empezaron a determinar 17-cetoesteroides urinarios; luego Turner implementó la técnica para medir los 11-oxisteroides. Se incorporó la medición del yodo proteico plasmático y se continuó con determinación de gonadotrofinas inyectando extractos urinarios en ratas hembra prepúberes y midiendo los cambios en el peso de útero y trompas.
En 1959 Rodolfo Puche obtuvo una beca del National Institute of Health de Estados Unidos y cursó Bioquímica de Esteroides en la Worcester Foundation for Experimental Biology y la Universidad de Clark. A su regreso en 1961 pasó a trabajar en la Facultad de Ciencias Médicas como investigador de dedicación exclusiva.
En la práctica privada el bioquímico Pedro O. Tommasino (oriundo de Paraná) ya trabajaba en una casa situada en Córdoba 1917, donde atendían Juan José Staffieri, Leo Lencioni y Luis J. Cardonnet; la casa era propiedad de don David Staffieri, padre de Juan José. La clínica se llamó Instituto de Enfermedades Endocrinas y de la Nutrición y comenzó su tarea en 1949. Unos tres años más tarde se sumó el bioquímico Ricardo Berli. Tommasino se había formado en Buenos Aires con el Dr. Carlos Enriori, bioquímico del grupo de Juan Reforzo Membrives.
Dr. Pedro Oscar Tommasino

Rojkin introdujo el reemplazo de la Celite con la suspensión de hidróxido de aluminio. Al rendir su última materia de la carrera de bioquímica, Turner se enfrentó a un tribunal compuesto por los profesores Tommasino, Arnold y Camoirano; le tocó la bolilla “Gonadotrofinas”, y describió esa nueva técnica extractiva mediante adsorción de proteínas en gel de hidróxido de aluminio, con posterior elusión, que acababa de aparecer en el JCEM. Por cierto que aprobó el examen, y Tommasino pronto adoptó la nueva técnica.
En 1954 el Dr. Rojkin fue cesanteado por razones políticas. Para mantenerse empezó a fraccionar colorantes usados para tinción celular en las técnicas de colpocitograma y urocitograma (método de Schorr); luego se dedicó a preparar reactivos para determinación de transaminasas séricas. En el área privada era el laboratorista de la clínica del Dr. Contreras en la calle San Juan 2165, donde atendía también Jorge Gómez. Eventualmente fundó el Laboratorio Wiener.
El Dr. José Aused Callau se recibió de médico en 1936. Hizo 3 años de residencia en el Instituto Nacional de la Nutrición de Buenos Aires, fundado y dirigido por Pedro Escudero; volvió a Rosario con el título de médico dietólogo y diabetólogo. Tras un breve paso por la Cátedra de Patología Médica, desempeñó tareas en el Servicio de Endocrinología del Hospital Provincial, donde también trabajaba el Dr. Moisés Sak; fue allí Jefe de Cocina. Actuó como especialista en el Sanatorio Nuestra Señora del Rosario (IPAM) y en el Hospital Español. Este autor lo recuerda especialmente por su bonhomía y su sapiencia clínica; fue un ejemplo para todos los que trabajaron con él.
Dr. José Aused Callau

Viajó a Roma para visitar el laboratorio Serono e interiorizarse de avances técnicos en determinaciones hormonales. Instaló su primer laboratorio privado (ya casado con Elda Arimany, quien siempre lo acompañó profesionalmente) en una casa de Urquiza al 1700.
El Dr. Juan José Staffieri se recibió en 1945 y se formó como endocrinólogo con del Castillo en Buenos Aires. Se doctoró en la UBA en 1946, con una tesis titulada “El tiouracilo. Estudio clínico sobre su empleo para el tratamiento del hipertiroidismo”. Trabajó en Rosario en el ámbito privado, en el Hospital Italiano Garibaldi y en el Sanatorio Británico. Con su dirección, en 1949 se dictó el primer curso de la especialidad en el Hospital Italiano Garibaldi, iniciándose así formalmente su enseñanza teórica.1 Más tarde, Staffieri empezó su carrera docente como jefe de trabajos prácticos de Semiología en la Facultad de Ciencias Médicas; dos años más tarde ganó por concurso el cargo de jefe del Centro de Endocrinología y Metabolismo que funcionaba en el Hospital Centenario. Staffieri viajó mucho para perfeccionarse, asistiendo a servicios señeros de la especialidad en París, Madrid, Boston, Nueva York y Toronto.2 Llegó a ocupar los cargos de profesor titular de Patología Médica y de director del Departamento de Medicina Interna de la Facultad; su intensa labor docente se plasmó en dos libros muy utilizados por estudiantes y graduados jóvenes: Enfermedades endócrinas: Semiología y clínica propedéutica (La Médica; Rosario, 1960), y Corticosuprarrenal: Fisiopatología, diagnóstico, tratamiento (Panamericana; Buenos Aires, 1967). Ocupó varios cargos en la comisión directiva del Círculo Médico de Rosario, al que llegó a presidir. Inició el Boletín mensual de esa institución, y ganó los dos premios que ella otorga: el “Franzini Herrera” en 1946, y el “Círculo Médico” en 1952.3 Fue el primer presidente de la SAEM procedente del interior del país.
Otro de los pioneros en la especialidad fue el Dr. David Davidovich, quien había cursado la escuela secundaria en el Colegio Nacional Nº 2 de Rosario.
Ya graduado de médico, se fue a trabajar a Progreso (Santa Fe) durante cinco años. Como tenía interés en Endocrinología, comenzó a aprender la disciplina concurriendo al Servicio de Solís en el Hospital Provincial. Luego de cierto tiempo, preocupado por la disminución de los ahorros que había hecho durante su labor de médico de pueblo, intentó obtener un nombramiento en el hospital. Corrían los años del gobierno de Perón, y se le planteó la necesidad de afiliarse al Partido Justicialista para facilitar la obtención de un cargo rentado, pero Davidovich –de convicciones socialistas y moral íntegra– prefirió volver a Progreso, donde trabajó durante otro lustro, hasta 1955.
Caído el régimen peronista, volvió a Rosario y reanudó su concurrencia. Completó su formación con visitas mensuales a Buenos Aires, donde asistía a discusiones de casos en la SAEM, y visitaba el servicio de del Castillo en el Hospital Rivadavia. Ya formado como endocrinólogo, comenzó a atender en el Centro de Endocrinología y Metabolismo que funcionaba en el subsuelo de la Sala 5 del Hospital Centenario, y que había sido iniciado por Solís y Staffieri.
El crecimiento de la clientela privada de Solís hizo necesario incorporar a otro especialista: Davidovich, quien se desempeñó durante un tiempo ad honorem para después convertirse en socio. A ese centro privado se sumaron nuevos endocrinólogos: Raúl Adrián y Carlos Aiello (quienes fueron compañeros de estudios desde el secundario, en el Colegio Nacional Nº 1). La casa de familia quedaba chica para tantos consultorios y tantos pacientes. Los socios pudieron alquilar una amplia casa de dos plantas en calle Córdoba 1764, perteneciente a la familia de un pediatra, el Dr. Santa María. Pronto se sumaron al plantel Luis Schwarzstein (en 1967) y Diego Turner, quien reemplazó a la Dra. Carmen del Campo de Hachen.
Schwarzstein se había formado con el grupo de Solís y en el Hospital Centenario. El centro se llamó “Clínica de Glándulas Endocrinas” y los socios pudieron comprar la casa donde funcionaba. El último en asociarse fue el entrerriano Rodolfo Menoyo, en 1970. El Dr. Solís murió en 1978.
Raúl Adrián había sido practicante menor en la sala del Dr. Solís en el Hospital Provincial. Graduado en 1959, comenzó su carrera profesional como clínico general en las provincias de Salta y San Juan.
En una de sus visitas a Rosario, Aiello le dijo que se necesitaban más especialistas en la clínica del Dr. Solís, y ambos se incorporaron a ella a comienzos de la década del 60. Aiello se dedicó preferentemente a la diabetología, mientras que Adrián optó por la tiroideología. Los estudios con radioyodo en esa clínica se limitaban a determinar la captación tiroidea del isótopo con un escalímetro. En 1962 el Hospital Centenario instaló el primer centellógrafo lineal del país (unos 5 años después la Clínica de Glándulas Endocrinas instaló un gammágrafo lineal propio). El Dr. Adrián pronto estableció una importante diferencia entre los nódulos captantes: los tipo I, que inhibían la captación de yodo en el resto del parénquima glandular, y los tipo II, que si bien eran “calientes” no extinguían la función del resto de la glándula. Adrián recibió los premios “Círculo Médico” y “Franzini Herrera”, otorgados por el Círculo Médico de Rosario.
Grupo de endocrinólogos rosarinos con el Premio Nobel de
Medicina y Fisiología Dr. Houssay, en el IV Congreso
Panamericano de Endocrinología (Lima, 1961). De
izquierda a derecha, los Dres. Elías Gurevich, Raúl Adrián,
Bernardo Houssay, Diego Turner,

Ganó por concurso el cargo de Profesor Adjunto con dedicación exclusiva, y dejó la práctica privada. Llegó a ser Decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR en 1983.
Luis Jorge Cardonnet había nacido en Buenos Aires en 1922, pero se graduó de médico en Rosario en 1946, doctorándose en 1960 con una tesis sobre “Lesiones renales en los diabéticos”. Su interés en la Endocrinología lo llevó a formarse en el Servicio de Nutrición del Hospital Rivadavia de Buenos Aires, y a perfeccionarse después en los Estados Unidos, donde concurrió a la Joslin Clinic y al Massachusetts General Hospital de Boston, becado por el International Institute of Education. Con el patrocinio del Public Health Service pudo visitar varias universidades norteamericanas.
Ya en Rosario, fue cofundador en 1949 del Instituto de Enfermedades Endocrinas y de la Nutrición, en la que tuvo asiento la Fundación para el Fomento de Estudios Endocrinológicos, de la que fue investigador.
Se desempeñó en el Hospital Italiano Garibaldi y en el Policlínico Ferroviario. En 1956 ingresó en el Hospital Nacional del Centenario, de la Facultad de Ciencias Médicas, en el que comenzó como jefe de trabajos prácticos de Clínica Médica, siendo posteriormente jefe del Servicio de Alimentación y encargado de la Sección Diabetes y Metabolismo del Centro de Endocrinología.
Desarrolló una fecunda carrera docente que culminó en 1970 con la obtención, por concurso, del cargo de profesor titular de Medicina Interna IV y Jefe del Centro de Endocrinología y Nutrición, cargos que ejerció hasta su retiro en 1992. Tempranamente comprendió la importancia del impacto social de la diabetes, preocupación que lo llevó a promover y dirigir el primer estudio de prevalencia de dicha enfermedad realizado en Latinoamérica, en los albores de la década del sesenta. La misma preocupación lo impulsó a fundar ADIR (Asociación de Diabéticos de Rosario), entidad dedicada a procurar una mejor calidad de vida para quienes padecen esta enfermedad, de la que fue un activo colaborador. Entre sus numerosas publicaciones merece destacarse el libro Diabetes, dedicado a los pacientes, que fue distinguido con un prólogo de Bernardo Houssay. Fue miembro fundador, entre otras, de la Sociedad de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición de Rosario y de la Asociación Latinoamericana de Diabetes, de cuyo Comité Asesor fue el primer presidente. Fue presidente, además, de la Sociedad Argentina de Diabetes y del Círculo Médico de Rosario. La Academia Nacional de Medicina lo designó miembro correspondiente nacional en 1972. En abril de 1995, la Sociedad Argentina de Diabetes lo nombró “Maestro de la Diabetología Argentina”, título máximo que otorga esa organización.4 El primer endocrinólogo local en especializarse en el área pediátrica fue el Dr. Derio Eberhardt (recientemente fallecido); se había formado en la exCasa Cuna de Buenos Aires (hoy Hospital de Niños “Pedro de Elizalde”). En el área privada atendía un consultorio en el Sanatorio de Niños. Se distinguió en el campo de la diabetología; actuó también como docente universitario. Fue un impulsor de las clases para diabéticos y de los campamentos para diabéticos insulinodependientes.
El colpocitograma era muy útil como “bioensayo” para determinar los niveles estrogénicos en mujeres ciclantes, pero requería la intervención del ginecólogo para la obtención de las muestras, lo que lo convertía en un método incómodo y poco práctico, sobre todo para determinaciones seriadas. Leo Lencioni tuvo la brillante idea de aplicar el método al estudio del sedimento citológico urinario, ya que las células del trígono vesical tienen el mismo origen embriológico que las del epitelio vaginal, y son efectoras naturales de los estrógenos circulantes. De modo que creó el urocitograma, técnica que le dio trascendencia nacional e internacional. Su libro Urocitograma: citología urinaria en el estudio de la función endócrina (Panamericana; Buenos Aires, 1958) pronto se convirtió en una referencia obligada sobre el método.
El Instituto de Enfermedades Endocrinas y de la Nutrición pasó a funcionar en el Sanatorio Británico en 1959. Tommasino era secundado en el laboratorio por el Dr. Héctor Badano; éste era profesor en la Facultad de Ciencias Bioquímicas, y fue de los primeros en hacer el curso de la CNEA que habilitaba para el uso de radioisótopos in vitro con fines diagnósticos y de investigación. Aníbal Rodríguez Pecora se sumó al plantel de especialistas en 1967, y Hugo Palou lo hizo en 1978, luego de formarse en el Hospital Ricardo Finochietto de Avellaneda al lado de Bernardo Nusimovich. Eventualmente el grupo volvió a atender con el nombre original (aunque pasó de “Instituto” a “Clínica” por disposición del Colegio de Médicos de la 2ª Circunscripción de la provincia de Santa Fe) en San Lorenzo 1786, a comienzos de la década de los 80. El grupo de los Dres. David Davidovich, Raúl Adrián y Rodolfo Menoyo, a los que se agregaron más tarde Gustavo Adrián (hijo de Raúl) y Silvia Reinaldi de Menoyo, estableció la Clínica de Glándulas en 1978, en una casa ubicada en San Juan 2217. Ese centro se cerró en 2003.
Luis (Lucho) Schwarzstein continuó su tarea en Córdoba al 1700, en el centro que pasó a llamarse Clínica de Glándulas “Dr. Luis Schwarzstein”, a la que se incorporaron su hijo Diego, Carlos Carizza, Orlando Prendes y otros jóvenes especialistas. Lucho falleció en 1983. Ese centro cerró sus puertas en 2008.
Dr. Luis Schwarzstein

Julio Libman fue titular de la Cátedra de Patología Médica IV en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR. Ocupó la presidencia de la Sociedad Argentina de Diabetes, y en 2010 fue distinguido por la Federación Argentina de Sociedades de Endocrinología como “Maestro de la Endocrinología Argentina”. Amílcar Menichini (nacido en la ciudad de Santa Fe, igual que Julio Libman) fue el segundo endocrinólogo que se especializó en trastornos hormonales pediátricos; se formó en Buenos Aires con César Bergadá en el Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez”, al que visitó regularmente entre 1969 y 1974. Fue creador y jefe del primer y único Servicio de Endocrinología Infantil en un efector público en toda la provincia de Santa Fe: funciona en el Hospital Municipal de Niños “Dr. Víctor J. Vilela”. Amílcar tuvo además destacada actividad docente, y llegó a ser Profesor Adjunto de la Cátedra de Patología Médica IV en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR.
José Luis Ferretti inició su formación clínica en el área de la Endocrinología en 1963, antes de obtener su título de médico (1964), en el Centro de Endocrinología y Metabolismo (subsuelo de la sala 5) del Hospital Nacional del Centenario, dirigido por el Dr. David Davidovich. Continuó el desarrollo de esa disciplina en el ámbito hospitalario, como médico asistente en el mismo Centro y como practicante mayor en el Servicio de Clínica Médica (Sala 13) dirigido por el profesor Juan Martínez (1965-66), y también en la Cátedra de Medicina Interna IV (Endocrinología y Reumatología) dirigida por los profesores Juan José Staffieri y Luis J. Cardonnet hasta 1979, cuando, tras doctorarse en Medicina, obtuvo su título de Adscripto a la Docencia en el Área de Endocrinología. Se interesó en la biología ósea e inició su carrera de investigador al lado del Dr. Rodolfo Puche.
SOCIEDAD DE ENDOCRINOLOGÍA
La Sociedad de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición de Rosario se constituyó en 1957, como filial del Círculo Médico. Su primera comisión directiva estuvo presidida por Juan José Staffieri, con Derio Eberhardt como secretario.
La actividad de formación continua a través de sesiones ordinarias y de cursos de actualización ha sido y es una tarea fundamental de la SEMNRO. Además, ésta se interrelaciona con sus similares de todo el país a través de la Federación Argentina de Sociedades de Endocrinología (FASEN).
Entrega de diplomas de miembros honorarios de la Sociedad de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición de Rosario a los Dres. Arnaldo Contreras, David Davidovich, Luis J. Cardonnet y Derio Eberhardt. Año 1992.

Instituto de Investigaciones Médicas de Rosario
El Instituto (“el de Fisherton”) fue creado en 1948 por iniciativa privada. La Asociación Rosarina para el Fomento de la Investigación Científica (ARFIC) –presidida por el Dr. David Staffieri– fue la generadora de su fundación. Su primer director fue el Dr. Juan P. Lewis, coautor del famoso libro de Fisiología con el Dr. Bernardo Houssay. Ese texto fue traducido a distintos idiomas y reconocido por su calidad en todos los ambientes académicos de la enseñanza de las ciencias médicas.
Durante las décadas posteriores su director fue el Dr. Sol L. Rabasa. El material experimental, utilizado para el desarrollo de líneas de investigación novedosas, fueron 19 líneas de ratas originadas por endocría por limitación del número a partir de una población panmíctica proveniente del instituto que dirigía el Dr. Houssay.
Entre estos genotipos se destacaron dos líneas diabéticas (la e y la eSS) que resultaron un modelo de la diabetes de tipo adulto y permitieron una serie de investigaciones acerca de la naturaleza de esta patología y de la prevención de sus consecuencias. Otro genotipo de gran utilidad como modelo experimental fue la línea , que resultó obesa, diabética, hipertensa y con excesos de triglicéridos aunque no de colesterol: un modelo ideal de las patologías humanas más comunes. Todas estas líneas han intervenido en distintos proyectos de investigación básica en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR.
GEFER
En 1974 se constituyó un grupo multidisciplinario para el estudio de la fertilidad humana: Grupo de Estudios en Fertilidad y Esterilidad de Rosario (GEFER), con la participación de Luis Schwarzstein y Aníbal Rodríguez Pecora (endocrinólogos), Abraham Mirkin, Héctor Miechi, Alberto Badano y Pedro Ramón Figueroa Casas (ginecólogos), Diego y Elda Turner (bioquímicos), Fernando Premoli (urólogo) y Néstor Aparicio, entusiasta farmacólogo de Buenos Aires. La producción de este grupo fue notable en cantidad y calidad; llegaron a publicar varios trabajos en colaboración con Andrew Schally, Premio Nobel de Medicina y Fisiología 1977.
GEL
Tomando como modelo a GEFER, en 1980 se formó otro grupo interdisciplinario para profundizar en el estudio de la litiasis renal: se llamó Grupo de Estudio de la Litiasis (GEL), y lo integraban Hugo Palou y este autor (endocrinólogos), Alejandro Dotta, Carlos Boccio, Juan José Premoli y Roberto Degiovanni (urólogos), Daniel Sarano (nefrólogo), José Scrigna y Adriana González (bioquímicos), y José Luis Ferretti (investigador básico). A lo largo de 15 años el grupo realizó numerosas comunicaciones científicas y publicaciones; el conjunto de su producción fue distinguido con el premio “Círculo Médico de Rosario” en 2003.
Laboratorio de Biología Ósea
En 1987 quedó constituido el Laboratorio de Biología Ósea en instalaciones de la Cátedra de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Médicas, con la dirección del profesor Dr. Rodolfo Puche y la colaboración del Dr. Guillermo Celoria, experto patólogo especializado en histología ósea; el grupo inicial estaba formado por Martha Locatto, José Luis Ferretti, María del Carmen Fernández, Marta Orsatti y José L. Valenti; con el tiempo se sumaron otros investigadores.
CEMFoC
En enero de 1987 el Dr. José Luis Ferretti creó el Centro de Estudios de Metabolismo Fosfocálcico (CEMFoC) en el Hospital-Escuela (del Centenario) de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR. Dicho centro ha realizado una intensa labor de investigación básica y clínica, sobre todo en el área de la biomecánica ósea. Recientemente su labor mereció el Premio a la Trayectoria otorgado por dicha Facultad.
FORMACIÓN DE ESPECIALISTAS
En los últimos 30 años, la formación de nuevos endocrinólogos se ha realizado a través de concurrencias en hospitales públicos y de la comunidad: Hospital Provincial (jefe del Servicio de 1970 a 1997: Dr. Arnaldo Contreras; de 1997 a 2010: Dr. Jorge Gómez; actualmente: Dra. Marta Garibaldi); Hospital Centenario (jefe de 1986 a 2010: Dr. Aníbal Rodríguez Pecora); Hospital Español (su jefe fue el Dr. José Aused Callau hasta 1981; lo sucedió el autor de este artículo hasta 1997; en la actualidad no se admiten concurrentes); Hospital Italiano (jefe interino, Dr. Derio Eberhardt desde 1967 hasta 1972; primer jefe por concurso, Dr. Mario J. Pitasny, desde 1972 hasta 2004; jefe actual, Prof. Adj. Dr. Roberto Hugo Carretto); Sanatorio Británico (jefes: Dr. Hugo Palou de 1980 a 1999, sucedido por el Dr. Mario Echecury hasta la actualidad). En 1992 la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR organizó una carrera de postgrado de médico endocrinólogo, dirigida por Carlos Aiello. Luego de la primera promoción de especialistas universitarios, no ha vuelto a abrirse la inscripción.
AGRADECIMIENTOS
Estoy muy reconocido a quienes gentilmente facilitaron datos para esta reseña. Señalo especialmente a David Davidovich (fallecido en enero de 2011), a Elda y Diego Turner, Rodolfo Puche, Raúl Adrián, Julio Libman, Aníbal Rodríguez Pecora, Amílcar Menichini, Hugo Carretto, Luis P. Cardonnet, Diego Schwarzstein, José Carlos Aused, Jorge Gómez, Hugo Palou, Mario Pitasny, Pedro L. Tommasino, José Luis Ferretti, Haydée Benencia, Roberto Dotta, Carmen Solís de Galizzi, Silvia Reinaldi de Menoyo, Liliana Picardi e Inés Memiñas López.
